"Somos un trozo de vida , la parte mas viva del gran universo y también lo peor , virtud y caída , verdad y mentira
con capacidad de dar amor..."

sábado, 19 de abril de 2014

Pero, Te Tienes a Ti?









¿Pero te tienes a ti?


Se que tal vez me dirás:
¡Tengo un titulo profesional!
…y te preguntare: ¿Pero te tienes a ti?
…Y es probable que dirás con orgullo: ¡Tengo dinero!
Y yo insistiré: ¿Pero te tienes a ti?
Y tú agregaras: ¡Tengo por amante una persona muy bella!
…y yo seguiré preguntando: ¿Pero te tienes a ti? Desde que se nace, sino es que antes, muchos son los elementos de una sociedad que se engarzan para: influenciar, sugerir, manipular, que pensar, en quien creer, como actuar…y descubro que “Ser”, podría haber sido fácil, sin embargo no fue asi, aun ahora, después de años ya vividos, puedo decir- es tan difícil llegar a“Ser”, para poder por fin lograr que ese “Yo” salga de mi, y pueda mostrarme tal cual soy…y quizás solo entonces, me puedas permitir descubrir quien eres “Tu”… para poder decir“Nosotros”.


A través de : Carlos

viernes, 18 de abril de 2014

Un Café (bis)






Visto desde la otra perspectiva.

Ese día me levante como todos los demás,  temprano. Desayuno y  a trabajar, cierto es que no dormí del todo bien. Esa mañana era especial.  A las 10.30h había quedado a tomar café, con una persona que marco mi juventud y que aun con el paso de los años siempre busque con afán,  para saber de ella.

Empezó el día normal, todo controlado en el trabajo,  a las 9h salí para hacer una gestiones,  a las 10h ya estaba listo, pensé uff media hora todavía para la cita Pasee dando vueltas sobre el mismo sitio mirando escaparates y sin parar de mirar la hora en el móvil. Se me hizo eterno.

Acercándose la hora , fui al encuentro. No me notaba normal mi cuerpo se disparo un poco, algo no iba dentro de mí.

Llego el momento.

No puedo explicar bien lo que me sucedió al verla, porque mi cuerpo fue un mar de sensaciones,  un beso, un abrazo… En ese instante  me quede sin palabras, nos sentamos pedimos  ese café, y solo me dedique a mirarla, una hora cortísima y sin dejar de mirar sus ojos,( menos mal que ella hablaba), al finalizar la acompañe al parking, otro beso y otro abrazo; fue cuando note como mi cuerpo estallaba de felicidad.

A partir de ahí, estuve todo el día raro, nervioso, no daba pie con bola, no escuchaba a la gente, en definitiva estaba con el pensamiento puesto en ella.

 Siendo persona que calla poco, le dije lo que sentí y su respuesta fue que sintió lo mismo, se me disparo de tal manera el corazón, que tiempo atrás hubiera ido de urgencias, mi cabeza no dejaba de pensar, y pensar, que me está pasando, céntrate, controla, respira, busca una explicación coherente a todo esto…

Nada,  mi mente y mi cuerpo siguieron a sus anchas.

Hubo el segundo café…

Una prueba quizás inconsciente. Necesitaba saber si todo lo pasado en el anterior fue un simple subidón de recuerdos. Pero que ingenuo soy, si estaba deseando verla de nuevo.

A partir de ese momento, todo es bonito pero complicado, aunque lo complicado se pueda hacer fácil…

No deje de pensar porque tuve esa reacción, y porqué sigo estando, teniéndola  igual que desde aquel primer café. Encontré la repuesta…No he dejado nunca de quererla

Os preguntareis como has llegado a esa conclusión, pues pensar que solo volver a escribir estas palabras, me ha vuelto a emocionar, a acelerar y mis sentimientos siguen fluyendo.


A veces pensamos que nuestra vida está hecha, otras, nos preguntamos si algo podría hacer que esta, fuera alterada, que algo nuevo nos podía suceder, seguro que muchas veces, pero cuando realmente pasa, creo que no nos imaginamos lo que nos puede cambiar el concepto que tenemos de esa "nuestra vida hecha".


                                



domingo, 30 de marzo de 2014

Un café...

 
       

   Se pregunta, cuantas veces ocurren cosas como las que está viviendo. Seguro que serán muchas. La cuestión es que a ella es la primera vez que le pasa y eso la confunde.
Sensata, centrada, coherente e intentando "elegir" bien a quien se muestra y a quien no; y de repente todo se complica.

 Un café.

Acudió con el nerviosismo normal de reencontrar a aquella persona que años atrás fue un episodio muy importante en su vida.  

Había llegado pronto y se dio una vuelta. Aprovecharía para despejar ese pequeño nerviosismo al mismo tiempo reafirmarse en la alegría del encuentro. Todo controlado. 10:30h, debía ponerse en camino y mientras acudía a la cita logró disociarse de todo. Era prioritario mantener la calma. Era un café.

Le vio a lo lejos, esperándola y la sonrisa ya afloraba en sus labios. Un beso, un abrazo… El estallido, ese que se lleva por dentro cuando algo bueno pasa dejó que se sentaran en la mesa y pidieran sus respectivas bebidas. Ya sentados frente a frente, supo que le costaría mantener la compostura. Esos ojos mirándola fijamente, apenas parpadeando hacían que se sintiera cohibida y es que esa falta de autoestima se le acentúa en cuanto se siente observada. Después de unos minutos logró el suficiente control para hablar de la forma más natural que pudo. (Y que remedio, el apenas lo hacía, simplemente la observaba. Una hora después se despedían y ella no recordaba ni una palabra, tan solo que habían estado allí, cara a cara después de mucho tiempo).

Mientras recorría el trayecto hacia su nuevo destino, su cabeza ya empezaba a pensar. Malo. No había sido como esperaba. Había sido algo más. Lo dejó pasar, ya pensaría mas tarde.

Fue cuando su cabeza se impuso y no le quedó más remedio que pensar en ello. algo pasaba. Su cuerpo, su mente, no reaccionaban como debieran. Empezó a notar que en su cuerpo los nervios afluían,  se tensaba , que el estomago se le encogía y eso en ella no era nada normal. La emociones estaban disparadas y correteaban por su cuerpo a su antojo. Ahora, nervios, ahora estomago, ahora… Qué diantres estaba pasando…

Esa noche durmió más mal que bien, pero pensó que al día siguiente todo volvería a estar en su línea. Es más ingenua de lo que se cree

--Seré yo- pensaba

Se equivocaba, también él se empezó a sentir así y así se lo hizo saber.  A partir de ahí, lejos de ir bajando esas sensaciones, fueron subiendo haciendo que aquello se convirtiera en parte de su día a día desde entonces.

Hubo otro café. "Genial!!" pensó. Seguramente ese segundo café haría que la realidad se impusiera y volviera ese control a su cuerpo.  Una vez más se equivocaba. Habían estado hablando durante toda la semana y no fue más que mantener el vinculo y alimentarlo.

Si el primero fue estupendo, ese segundo fue superior. Oírle hablar con tanta propiedad, tan seguro casi le hizo olvidar que tenían limites.
Entró en su coche y tuvo que esperar unos minutos para apaciguarse y arrancar. A partir de ahí ya es un sin sentido o no queremos dárselo. Limites, condicionantes pero ese querer estar ahí…

Es abrir una ventana, ver a lo lejos tierra sabiendo que no llegran a ella...


… Y que corra el agua. Pero eso no es fácil, ella lo sabe. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Reencuentro...




Se levanto y acercándose a la ventana mientras encendía un cigarrillo, su mente ya volaba a dos días atrás.


Aquella mañana, se levantó y vio que el ya estaba despierto. La sensación seguía siendo la misma que ya patrullaba por su cabeza desde hacia días. No era eso lo que necesitaba. Lo sabía y no podía engañarse. No solo necesitaba unos brazos que abrazaran su cuerpo. Eso no era suficiente. Donde quedaba el sentir que sus palabras eran oídas, que sus preocupaciones eran compartidas…


Con cierta desgana cogió el móvil y reviso sus mensajes. Para su sorpresa, vio que algo nuevo e imprevisto había en uno de los mensajes.Con desparpajo no dudo en responder a un mensaje y eso le dio aliciente para que los nubarrones se alejaran al menos por unos momentos de su cerebro. Se saludaron y ambos guardaron sus números en las agendas. Habían tomado contacto. Enseguida se dio cuenta de que retrocedía en el tiempo y que nada parecía haber cambiado. Insistió en que fuera a verle, en que se viesen. Era tarde, prácticamente la hora de comer. Se moría de ganas pero no se atrevía. Insistió y finalmente pudo más el impulso y la acuciante necesidad de salir de allí que cedió. En una hora estaba camino del encuentro. Tan solo era eso, un reencuentro pero que, le había hecho salir de la ensombrecida situación en que se encontraba. Necesitaba aire fresco y después de tomar la decisión ya no dudo.

Las carretera que años atrás era un peligro coger cuando llovía, era ahora una buena carretera asfaltada, aunque eso no era un condicionante para sus retorcidas curvas. La conocía bien. Habían sido muchos años yendo por ella hasta llegar al destino. Seguía conociendo cada recodo de la carretera.

Jope!! habían quitado el árbol. Eso la enfado. Que mal hacia?

Conforme ascendía, notaba como volvía atrás en el tiempo, el estomago empezaba a encogérsele y la melancolía se iba adueñando de su mente como cada vez que ya en edad adulta, ascendía con el coche para llegar.

Como explicar la marabunta de emociones y sensaciones… Como explicar ese vinculo tan estrecho que la unía a aquel sitio como si fuera un cordón umbilical que no había sido cortado… 

Conducía despacio, mirando como miran las personas que no conocen el camino y lo miraba todo, arboles, casas; todo reconocible, imposible perderse. Llego y quiso dejar el coche encarado hacia abajo. No quería salir de noche y tener que maniobrar. Al salir de él, dejo que el aire frio se sumergiera por todos los poros de su cuerpo. Vio la familiar estampa de aquellas dos casas de siempre y tomo la entrada de la que sabía, había quien la esperaba. Antes de llamar a la puerta, volvió a dejarse invadir por el aire y llenarse los ojos de aquella vista de siempre.


Al abrirse la puerta, por una milésima de segundo quedo atrapada en el tiempo. 

Allí estaban, frente a frente.

sábado, 25 de enero de 2014

¿Y la dignidad?




Las mujeres de Occidente hemos recorrido desde las últimas décadas del siglo pasado el camino de una revolución silenciosa y eficaz que ha conducido a leyes igualitarias y a una situación social y laboral que nuestras abuelas ni soñaron. Estamos en mitad de la travesía y es necesario parar y examinarnos, no tanto en lo público como en la esfera privada, y hacer autocrítica. Señoras, seamos valientes y sinceras: algunas no están a la altura de su responsabilidad generacional ni mucho menos al nivel exigible a personas de su capacidad, formación y poder simbólico. Veamos.
Valérie Trierweiler, 48 años, licenciada en Historia, Ciencias Políticas, máster en la Sorbona y periodista de éxito en la televisión francesa. Emparejada con el presidente de la República desde hace 13 años, lame sus heridas en la residencia oficial de Versalles tras una semana de ingreso hospitalario. La cornuda más famosa de Europa aguarda, dispuesta a perdonar, que el jefe del Estado deshoje la margarita y escoja con quién seguir acostándose. Al menos oficialmente, porque monsieur le président es el campeón de la doble vida desde que entró en la Wikipedia. ¿Por qué soporta una profesional competente, de carácter, atractiva y con capacidad para ganarse la vida una humillación planetaria de esa magnitud? ¿Es más cómoda la vida en el Elíseo, con secretarios y asistentes, que la dignidad personal en un apartamento de París? Entonces, ¿por qué lleva ese símbolo feminista como colgante al cuello con el que la hemos visto en varias fotografías? La señora Chirac o madameMitterrand (o la Reina de España) pertenecieron a un mundo en el que la historia les reservó el papel de comparsa, resignación y disimulo. Por cuna o por cama, las generaciones anteriores no podían escoger. «No voy a ser un florero», dijo Valérie tras las elecciones presidenciales. Eso hubiera sido el mal menor. Su dignidad es la que hoy languidece en el florero.
Sinclair y Strauss-Kahn
Sigamos: Anne Sinclair, nieta del marchante de Picasso,millonaria, inteligente, guapa, con formación exquisita, novia de Francia durante años, abogada, poseedora de todos los premios de comunicación, la periodista con más prestigio y solvencia de la televisión francesa. Soportó durante años seguir casada con un depredador sexual como Dominique Strauss-Kahn, que no contento con las orgías pagadas tuvo que abalanzarse sobre una pobre asistenta de hotel. Anne abandonó su brillante carrera por un sátiro, y cuando el mundo entero ya sabía de los estragos de su bragueta, Sinclair siguió a su lado, perdiéndose el respeto a sí misma y a varias generaciones de mujeres luchadoras, entre las que erróneamente la incluimos. Podríamos seguir con Hillary Clinton y los restos orgánicos de su marido esparcidos en un vestido azul.
Me importa un pimiento la vida privada de las personas públicas, pero es insoportable tal falta de amor propio. Qué ejemplo, señoras.
Julia Otero
Periodista
Fuente : El Periódico

sábado, 28 de septiembre de 2013

Ego








El mundo de los blogs es una ventana abierta desde la que se puede ver tantos paisajes como uno quiera. Cada autor de blog se dedica en él a lo que le gusta y hay tantos paisajes y de una diversidad tan infinita, que no me cabe en la cabeza que una persona entre en ellos para hacer ostentación del suyo propio, máxime cuando este tipo de personas lo que buscan es alimentar su ego.

El ego esta bien siempre y cuando se mantenga en unos límites normales. Pero como de todo habemos, puedes encontrarte con personas que esconden su verdadero "yo" y necesitan de alabanzas continuas a costa de lo que sea.

ego
  1. m. psicol. Instancia psíquica que se reconoce como "yo", en el psicoanálisis de Freud.
  2. Aprecio excesivo que una persona siente por sí misma:
    el más mínimo halago engorda su ego.
Yo opino que ese excesivo aprecio por si mismo, esconde una conducta o un sentimiento de inferioridad que consume a quien lo padece. De ahí que no conciba otros puntos de vista que refuten al suyo y que busque bajo la máscara de "critica" una machacante admiración.

El ego, el soberbio, el vanidoso, el endiosado, el que llega a un sitio y "aquí estoy yo porque he llegado", no busca más que atención sobre sí mismo. Argumentará con palabras que no conocen los de "a pie" para darse importancia y se creerá con derecho de hacer y decir lo que quiera y sobre lo que quiera; incluyendo a personas, no solo a escritos.Esto, claro está el mediocre que tiene estudios y que no puede sobrellevar la irrelevancia de sus escritos. El que no asume su mediocridad. El que no acepta que no ser reconocido. El que está anclado a una vida emocionalmente vacía y necesita pregonar a los cuatro vientos su afán por ayudar a otros...

Y allí, sentado en su pedestal, será juez y verdugo, sentenciará y juzgará cuanto sea necesario y a quien sea haga falta para llamar la atención y seguir dando de comer a su ego.

Creo altamente en los valores y entre ellos, en la humildad, algo que, sin duda alguna le hace falta en grandes dosis a la persona que ha hecho posible esta entrada y a la que no nombraré para no darle una publicidad gratuita y que le ayude a ser más "Dios" si es que aún se puede...

"Cuanto más alto hablaba de su honor, más rápidamente contábamos los cubiertos."
Emerson, Ralph Waldo

Pd. Reconocerás que lo has leido?

jueves, 26 de septiembre de 2013

Triple filtro







En la antigua Grecia (469 - 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

- "Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?"

- "Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro".?

- "¿Triple filtro?"?

- "Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea sobre mí alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?"

- "No, me acabo de enterar y..."?

- "Bien", dijo Sócrates. "Así que no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.

¿ Quieres contarme algo bueno de mi alumno?"

- "No. Todo lo contrario..."?

- "Con que" le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?"

- "No. No mucho."?

- "Por lo tanto" concluyó Sócrates, "si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?".