"Somos un trozo de vida , la parte mas viva del gran universo y también lo peor , virtud y caída , verdad y mentira
con capacidad de dar amor..."

sábado, 18 de octubre de 2014

La habitación cerrada (fragmento)







 


" Vagabundeé mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito nació aquí y fue allá; que hizo esto y aquello, que se casó con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivió, que murió, que dejo tras sí estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan; nos volvemos cada vez más opacos; más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a si mismo. "

 Paul Auster
La habitación cerrada, de Trilogía de Nueva York (fragmento)


Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado.

Paul Auster



domingo, 28 de septiembre de 2014

Contigo, si...









Y así fue y es y será porque aprendimos a dejarnos conocer el uno al otro. Por nuestras lágrimas y risas compartidas, por nuestras  cientos de horas de charla, porque, hiciste que me sintiera con total garantía de que eres de l@s que se quedan y sabes cuán importante es eso para mí. Porque te hiciste querer y agarraste mi mano aún y con todo tu miedo a ser “descubierto”. 

Contigo, si porque nunca era un “no”, siempre un: “ahora no pero que tal a esta hora”, ó “que tal mañana”… siempre hemos dejado la puerta abierta y jamás la callada por respuesta. Contigo, sí; porque aún dándote fuerte, has seguido y has ido aprendiendo, entendiendo y aplicando cosas que para ti, eran imposibles. 

Contigo, sí; porque también yo aprendí y aprendo de ti.


Tanto tiempo, tantas cosas; desencuentros también… y contigo, sí. 


Has aguantado mis collejas, mis “a verrrrrr…” (Muchas veces con dureza). Contigo sí, porque aprendiste a mirarte al espejo conmigo, porque no te cediste a la derrota, porque peldaño a peldaño supiste encontrar esa parte tuya interna que no enseñas a nadie… y conseguiste que yo hiciera lo mismo contigo. Contigo sí, porque has llegado a conocerme y quererme sin mascaras, porque has dejado que estuviera a tu lado en lo bueno y en lo malo. Y porque, aunque en un principio quizá fuera yo quien te tendió la mano, ahora eres tú quien no me deja bajar un escalón. Y en eso, mi querido “pepito grillo”, está la diferencia… pero, la principal es que has querido estar desde el minuto cero pasase lo que pasase y es un orgullo ver cómo has ido creciendo, confiando en ti, como has dejado de luchar contra cosas/situaciones que no tenían más que una salida. Sería una entrada tremendamente larga si me parara a exponer todo tu y todo yo…

La admiración es mutua. Siempre admiraré a quell@s que no se rinden, que no se conforman, que luchan contra sus miedos y así eres tú. Y así soy yo. Pero eso, tu ya lo sabes, verdad?


_Hazlo –me dijiste- de lo contrario sabes que te quedara esa espinita y por mucha costumbre que tengas a ellas, sabes que no estás haciendo lo que tú eres. Hazlo como hiciste conmigo.

Me hiciste recordar, que quienes somos como somos, no cambiamos. Y lo hice y aunque no salió, te debo un millón de gracias por ello. Cumplí para conmigo; con lo que soy.



Y así pasa muchísimas veces. Quieres, lo intentas pero no siempre sale porque las cosas no dependen de un@ mism@. Y es algo que debemos aceptar. Cada quién elige si quiere ser un@ mismo o intentar cambiar. La elección es personal y puede que hasta cómoda diría yo; pero eso es algo a lo que no se puede obligar a nadie… A salir de la zona de confort.


Grácias amig@, por esa visita inesperada, por esos brazos que me rodearon llenos de cariño, por esa "diferencia", y… por todo.



AMISTAD. Nada fácil de encontrar verdad? Pero nosotros lo hicimos…
Tú estas, yo, estoy. Ese es nuestro vínculo.

martes, 23 de septiembre de 2014

Y entonces...








Se pregunta, cuantas veces ocurren cosas como las que está viviendo. Seguro que serán muchas. La cuestión es que a ella es la primera vez que le pasa y eso la confunde.
Sensata, centrada, coherente e intentando "elegir" bien a quien se muestra y a quien no; y de repente todo se complica.



Acudió con el nerviosismo normal de reencontrar a aquella persona que años atrás fue un episodio muy importante en su vida.  

Había llegado pronto y se dio una vuelta. Aprovecharía para despejar ese pequeño nerviosismo y al mismo tiempo reafirmarse en la alegría del encuentro. Todo controlado. 10:30h, debía ponerse en camino y mientras acudía a la cita logró disociarse de todo. Era prioritario mantener la calma. Era un café.

Le vio a lo lejos, esperándola y la sonrisa ya afloraba en sus labios. Un beso, un abrazo… El estallido, ese que se lleva por dentro cuando algo bueno pasa dejó que se sentaran en la mesa y pidieran sus respectivas bebidas. Ya sentados frente a frente, supo que le costaría mantener la compostura. Esos ojos mirándola fijamente, apenas parpadeando hacían que se sintiera cohibida y es que esa falta de autoestima se le acentúa en cuanto se siente observada. Después de unos minutos logró el suficiente control para hablar de la forma más natural que pudo. (Y que remedio, el apenas lo hacía, simplemente la observaba. Una hora después se despedían y ella no recordaba ni una palabra, tan solo que habían estado allí, cara a cara después de mucho tiempo).

Mientras recorría el trayecto hacia su nuevo destino, su cabeza ya empezaba a pensar. Malo. No había sido como esperaba. Había sido algo más. Lo dejó pasar, ya pensaría mas tarde.


Fue cuando su cabeza se impuso y no le quedó más remedio que pensar en ello. algo pasaba. Su cuerpo, su mente, no reaccionaban como debieran. Empezó a notar que en su cuerpo los nervios afluían,  se tensaba , que el estomago se le encogía y eso en ella no era nada normal. La emociones estaban disparadas y correteaban por su cuerpo a su antojo. Ahora, nervios, ahora estomago, ahora… Qué diantres estaba pasando…


Esa noche durmió más mal que bien, pero pensó que al día siguiente todo volvería a estar en su línea. Es más ingenua de lo que se cree

--Seré yo- pensaba

Se equivocaba, también él se empezó a sentir así y así se lo hizo saber.  A partir de ahí, lejos de ir bajando esas sensaciones, fueron subiendo haciendo que aquello se convirtiera en parte de su día a día desde entonces.

Hubo otro café. "Genial!!" pensó. Seguramente ese segundo café haría que la realidad se impusiera y volviera ese control a su cuerpo.  Una vez más se equivocaba. Habían estado hablando durante toda la semana y no fue más que mantener el vinculo y alimentarlo.

Si el primero fue estupendo, ese segundo fue superior. Oírle hablar con tanta propiedad, tan seguro casi le hizo olvidar que tenían limites.
Entró en su coche y tuvo que esperar unos minutos para apaciguarse y arrancar. A partir de ahí ya es un sin sentido o no queremos dárselo. Limites, condicionantes pero ese querer estar ahí… 

… Y que corra el agua. Pero eso no es fácil...

 y entonces... Despertó... 

Y despertó sabiendo que los sueños son algo intangible, que no son más que una trampa de nuestra imaginación que, a veces se empeña en jugar con nosotros. Todo había sido un sueño, tan solo eso. Abrió los ojos lentamente y segundo a segundo fue tomando conciencia. Se levantó, había que ponerse en marcha, un nuevo día la esperaba.

...Pero sabe, que de los sueños, también se aprende...

lunes, 22 de septiembre de 2014

Te libero



Te libero de mi loco afán de protegerte
y defenderte ante todos,
de mis excesivos mimos dulces que te asfixiaban...
Te libero de mi tonto interés de saber
cada día mas de ti;
de los saludos de buenos días
de los abrazos vespertinos
y de los besos de buenas noches...
de mis oraciones bendiciéndote
y de mis sueños abrazada y aferrada a ti.
Te libero... de mi absurda manía de tocarte,
de decirte te amo en cada instante
tanto... que desgaste la frase.
Te dejo libre de mi costumbre de preguntar
¿cómo estas? ¿qué te hace falta? ¿qué necesitas?
libre de mis inseguridades que me hacían complacerte,
libre de mis miedos
y de mis pequeñas dudas que te hacían rabiar...
Estás libre por fin... de mis bromas tontas,
de mi risa escandalosamente sonora a todas horas;
libre de mi mirada que absorta te contemplaba.
Te libero de mis silencios...
esos,cuando tus pupilas se clavaban en mi
y me dejabas sin palabras...
libre de mis lágrimas infantiles cuando
tu indiferencia me hería
y de mis palabras "rebuscadas" para hablar
de nuestras fallas...
Te dejo libre de mi...
de mis ratos de mal humor, de mi simpleza,
de mis días grises de melancolía...
libre al fin, de mi gran amor por ti.
Te libero... porque al liberarte a ti
me libero también yo
de la dolorosa necesidad de necesitarte,
de esta locura de ignorar a la razón,
de este inmenso cariño que me tenía
voluntariamente presa a ti...
con mis alas amarradas a tus pies. 

Autora: Vicky Arizpe B. (Sayuri)

jueves, 28 de agosto de 2014

Tiempo








El tiempo pasa, siempre acaba pasando,es sólo una cuestión de tiempo.
Jorge Wagensberg

domingo, 24 de agosto de 2014

Auto justificar







En Psicología, la disonancia cognitiva se conoce como la tensión o incomodidad que percibimos cuando mantenemos dos ideas contradictorias o incompatibles, o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos. Cuando experimentamos tensión o incomodidad por la existencia de dos ideas incompatibles. ¿Qué es más fácil, cambiar algo que hicimos en el pasado, un hábito o cambiar nuestras creencias? La opción más fácil suele ser la última. Así que tenemos que añadir nuevas creencias, cambiamos las que tenemos o quitamos importancia a las creencias incompatibles para eliminar la incoherencia. 

Primero actúo, luego justifico mi actuación. 

La disonancia cognitiva explica nuestra tendencia al auto justificación. La ansiedad o tensión que conlleva la posibilidad de que hemos tomado una decisión equivocada o de que hayamos hecho algo incorrecto, nos puede llevar a inventar nuevas razones o justificaciones para apoyar nuestra decisión o acto. No soportamos al mismo tiempo dos pensamientos contradictorios o incompatibles, y justificamos dicha contradicción, aunque sea con nuevas ideas absurdas. Es importante señalar que la disonancia cognitiva solo se produce cuando los sujetos tienen libertad de elección al realizar la conducta. Si nos obligan a hacer algo en contra de nuestra voluntad, no se produce esta tensión. Aunque convencernos de que nos obligaron también puede servir como auto justificación para reducir el malestar. 

 Y en general así suele suceder, el problema lo veo cuando somos plenamente conscientes de que no estamos actuando como pensamos. Cuando sabemos que estamos en conflicto con un@ mism@ y aún así, seguimos en ello. El desgaste, tanto físico como psíquico es brutal y el cuerpo acaba quizás hasta somatizando males. Si se tiene una mente abierta hacia sí mism@, la única opción que veo es enfrentarte a ello. Fácil? No, para nada pero siempre será preferible a cambiar nuestras creencias base por unas que solo nos servirán para auto justificarnos. Eso es una forma de conformarse. Es un : “Te doy un caramelo si no lloras”. Las personas altamente emocionales, realistas y que no se esconden a su propio yo, no van a conformarse con el caramelo… 

Con la existencia surge la particularidad... 
Hegel

Resilencia (1)



La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional. Aún así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.

El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia.

Pero, ¿cómo lo hacen las personas resilentes?

• Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.

• Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.

• Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.

• Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.

• Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.

• Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.

• Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.